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Por el derecho a una alimentación adecuada: no a los impuestos de la canasta básica

 

COMUNICADO DE LOS GRUPOS DE ESTUDIO DE LA ESCUELA DE NUTRICIÓN Y DIETÉTICA DE LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

POR EL DERECHO A UNA ALIMENTACIÓN ADECUADA: NO A LOS IMPUESTOS DE LA CANASTA BÁSICA

 

Los grupos de estudio de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (GESSAN), Sabores y Saberes Originarios y Políticas Alimentarias (SSOPA), y Problemáticas de Interés en Nutrición Pública, reunidos el 12 de septiembre de 2018 analizaron los posibles escenarios de ser aprobada una nueva reforma tributaria en la que se gravaría toda la canasta familiar y con ello los alimentos que la constituyen. 

Considerando que el Ministro de Hacienda ha promulgado esta reforma, pero no ha manifestado cifras concretas que permitan determinar con qué porcentaje se gravará cada uno de los alimentos que componen la canasta básica, se realizaron análisis con porcentajes del 5% y 19%, cifras con las que actualmente son gravados algunos alimentos1. Tomando como referencia el Perfil Alimentario y Nutricional de Medellín del año 2010, el cual determinó la canasta real en cada una de las comunas de la Ciudad, se seleccionaron tres que representan diferentes estratos socioeconómicos para actualizar los precios de los alimentos.  Los resultados muestran la cantidad de impuestos pagados por las familias con la actual estructura tributaria, así como las proyecciones de llegar a gravarse toda la canasta. 

Teniendo en cuenta que la canasta básica aporta el mínimo recomendado de energía y otros nutrientes a la población, es preocupante que se pretenda aplicar un porcentaje de impuesto, bien sea del 5%, del 19% u otro valor, puesto que compromete seriamente la cantidad y calidad de alimentos a los que una familia pueda acceder mensualmente, lo cual puede deteriorar su estado nutricional y por ende el estado de salud de la población.

Actualmente muchas familias colombianas no tienen acceso a suficientes alimentos que les garantice una vida sana, por tanto, los escenarios propuestos por reformas tributarias en los que toda la canasta familiar está gravada, son alarmantes y permiten proyectar la profundización de los problemas de inseguridad alimentaria no resueltos en todo el territorio nacional.

Por su parte, teniendo en cuenta que en la mayoría de la población colombiana hay grupos de alimentos que no son consumidos en las cantidades recomendadas, especialmente alimentos frescos como leches, leguminosas, frutas y verduras, fuentes de micronutrientes críticos, este tipo de impuestos desincentivarían su adquisición y producción, lo cual se suma a las dificultades que enfrenta el sector agropecuario, que se esfuerza por continuar produciendo alimentos pese a todas las situaciones adversas a las cuales se ven enfrentados y que se agudizan entre pequeños agricultores y familias campesinas.

En conclusión, gravar los alimentos frescos vulnera el derecho a una alimentación adecuada. Por tanto, es inconveniente que la política fiscal incluya este tipo de medidas, las cuales atentan contra la salud de los colombianos y colombianas, en especial de quienes tienen mayores dificultades para acceder a alimentos sanos y nutritivos.


1. Reforma tributaria 2016 (Ley 1819 del 29 de diciembre de 2016). Alimentos con impuesto del 5%: harina de maíz y otras harinas, otros cereales, azúcar, café, chocolate, pastas alimenticias, carnes frías y embutidos. Alimentos con impuesto del 19%: cereales preparados, hortalizas y legumbres enlatadas, frutas en conserva o secas, otros productos de mar (mariscos), otros derivados lácteos (yogur, kumis), aceites, grasas, otros condimentos, sopas y cremas, salsas y aderezos, dulces, confites, gelatinas, otros abarrotes, jugos, gaseosas y maltas.