Encuéntranos en

Biodiversidad, alimentación y política electoral

Por: Yury Marcela Ocampo Buitrago* Mg.

Profesora de la Universidad de Antioquia

Columnista invitada 

   

 
 

 

Según la UNESCO, Colombia es uno de los 5 países con mayor biodiversidad del planeta, es decir, el territorio colombiano alberga gran variedad de formas de vida. Además, somos diversos en cultura y lenguas: En Colombia existen 87 pueblos indígenas que agrupan el 3,4% de la población colombiana, 10,4% de los colombianos son población afrodescendiente y 0,01% pertenecen al pueblo Rrom o gitano; y hay 65 lenguas indígenas y 2 lenguas criollas. 

Decir que Colombia es un país muy rico por contar con esa diversidad no es solo cuestión retórica. Los humanos como parte de este punto azul del universo, dependen de esa diversidad para la sobrevivencia.  De la diversidad biológica en tanto esta sostiene las condiciones ambientales para la vida humana (temperatura, variedad de alimentos, concentración de CO2 en el aire, agua, etc.) y de la diversidad cultural en tanto demarca formas varias de relación con la naturaleza (interpretación y usos del territorio, modos de producción, técnicas y tecnologías de siembra, etc.) 

 Los cambios que se han dado en la producción de alimentos en el mundo a partir de la segunda guerra mundial, y de los cuales Colombia no ha escapado, han socavado los cimientos de la riqueza cultural y biológica colombiana. Se estima que tan solo el 2,7% de las unidades productivas del país, equivalentes a las que tienen menos de 5 hectáreas, abastecen el 60% de la alimentación del país. Sin embargo, los procesos de apertura comercial dados en las últimas décadas, el enfoque de agronegocio impuesto en el campo y la priorización de cultivos para exportación; han generado detrimento de los pequeños productores, poniendo en riesgo la producción campesina, indígena y afro, basada en su mayor parte en policutivos fruto de la biodiversidad y de diversidad cultural (Sánchez, Rojas, Ortiz, et al, 2016). 

En términos de autosuficiencia alimentaria, eso ha significado pasar de importar 4,5 toneladas de alimentos en el año 2002 a importar 7.1 toneladas en el año 2013. “Entre 2002 y el 2005, el país presentó un coeficiente de autosuficiencia mayor al 90%, sin embargo, a partir del 2006 el indicador presenta una tendencia a disminuir por un mayor nivel de dependencia de las importaciones y disminuciones de la producción agropecuaria” (OSAN, 2014:6).

Esa dependencia alimentaria significa que se ha priorizado las importaciones en detrimento de los productores nacionales, lo que se ve reflejado en los indicadores de pobreza del país, que muestran que la pobreza se concentra en el campo, es decir, donde se producen los alimentos. En el año 2017, según el DANE, el 7,4% de la población nacional contaba con menos de $116.330 mensuales, porcentaje que en la zona rural fue de 15,4%. Y 26,9% de colombianos contaba con menos de $250.620 mensuales, porcentaje que en la zona rural fue de 36%. 

Por otro lado, el informe de OXFAM sobre el censo agropecuario colombiano indica que, de los 43 millones de hectáreas en uso agropecuario, 80% están dedicadas a ganadería y solo 20% a producción agrícola. De esta área sembrada la mayor parte se destina a productos de importación y en menor medida a productos alimentarios consumidos en el país (ver gráfica ‘participación del área sembrada por producto). 

  Fuente: OXFAM, Radiografía de la desigualdad

 

El informe de OXFAM también indica que, las unidades productivas familiares de menos de 5 hectáreas pasaron de tener el 5,2% de la tierra en 1984 a 2.7% en el 2002; mientras que las unidades productivas de más de 500 hectáreas pasaron de tener el 23.3% (5 millones de hectáreas) del territorio a tener el 68.2% (47 millones de hectáreas) en 2014. El uso del suelo que se da en las unidades productivas de más de 500 hectáreas, o sea, en el 68,2% de la tierra, es principalmente ganadería. “El 87% de los predios de más de 1000 hectáreas y el 5% de los menores de 5 hectáreas se dedican a ganadería.” 

 

 Fuente: OXFAM, Radiografía de la desigualdad

A partir de los datos anteriores se puede concluir a grosso modo que: los responsables de producir la mayor parte la alimentación colombiana son campesinos, indígenas y afrocolombianos, que son dueños de apenas el 2,7% de la tierra censada. En ese 2,7% prima la producción de alimentos para el consumo de los colombianos y es una producción que se sustenta en la diversidad biológica y cultural. Pese a esto, esta población y sus formas de producción son catalogadas como arcaicas. 

Esa conclusión de grandes rasgos, invita a reflexionar sobre las posibilidades que en el escenario de las elecciones presidenciales se plantean. Parafraseando a Sánchez, Rojas, Ortiz, et al, (2016) encontramos que, por un lado están las propuestas que legitiman la organización burocrática institucional en torno al agro y, por el otro, las que se han planteado desde una perspectiva sistémica, que valora y resalta el rol de la agricultura familiar, campesina, indígena y afrocolombiana y, valora la diversidad biológica y cultural. 

Frente a la primera posibilidad, la de mantener el panorama del campo ya expuesto, encontramos propuestas que se enfocan en modernizar el campo, en adherir a la agroindustria a los pequeños productores, incentivos tributarios a inversiones productivas que generen empleos, fortalecimiento de las exportaciones y mejoramiento para ser más competitivos, incentivos financieros para uso de riego y tributarios para producción local y de exportación, fomento del modelo agroempresarial de gran escala. 

Propuestas que, en el marco de lo expuesto en este texto, se traducen en: fortalecimiento de las producciones de palma aceitera y otros cultivos de interés agroindustrial para exportación, disminución de impuestos a los dueños de grandes extensiones de tierra puesto que son estos los que producen para exportación, transformación de las formas de producción centradas en la producción alimentaria a formas centradas en la producción para el mercado global, aumento de daños ambientales generados por monocultivos (contaminación de fuentes hídricas, erosión y desgaste de la tierra, disminución de biodiversidad, emisión de gases de efecto invernadero por el uso de fertilizantes nitrogenados, etc.)

Quienes abanderan estas propuestas, son, por supuesto, quienes abanderan los intereses de quienes concentran la propiedad de la tierra del país, son quienes representan esas formas de producción agrícola que atentan contra la diversidad biológica, social y cultural del país. En concreto, son Iván Duque y Germán Vargas Lleras, que son quienes representan las élites agrarias e industriales del país enquistadas en el poder. 

Por todo lo anterior, para votar este domingo recomiendo ir con la solidaridad que generó el paro agrario del 2013 y la indignación que generó Juan Manuel Santos al decir que ese tal paro agrario no existía. 

 

*  Nutricionista Dietista de la Universidad de Antioquia. Magíster en Antropología de FLACSO - Ecuador -  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  

 

Recomendamos leer: ¿inocuidad? de los alimentos genéticamente modificados


Referencias bibliográficas

DANE (2017) Boletín técnico, pobreza monetaria y multidimensional en Colombia. Sitio web disponible en: https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/condiciones_vida/pobreza/bol_pobreza_17.pdf. Consultado: mayo 20 de 2018

OSAN (2014). Situación alimentaria y nutricional en Colombia bajo el enfoque de determinantes sociales. Boletín No. 001/2014. Sitio web disponible en: https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VS/PP/SNA/boletin-01-2014-Situacion-alimentaria-colombia-enfoque-determinantes-sociales.pdf Consultado: mayo de 2018 

OXFAM (S.F.) Radiografía de la desigualdad, lo que nos dice el último censo agropecuario sobre la distribución de la tierra en Colombia. Sitio web disponible en: https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/radiografia_de_la_desigualdad.pdf. Consultado: mayo de 2018 

Sanchéz, M.; Rojas, L. et al (2017). “La soberanía alimentaria garante de la seguridad alimentaria, la biodiversidad y la conservación de la riqueza natural” en Territorio en vilo desarrollo rural para el posconflicto. Leiva, Ro. (Editor). Editorial Universidad Nacional: Bogotá – Colombia. Pp 83-112