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Rabieta política

Por: Camilo Reyes Dieck*

 

   

 
 

 

Camilo Reyes

La idea de que a los empresarios y a la empresa (con ánimo de lucro) no se los debería poner a tributar porque son los "creadores de empleo" se ha esparcido y ha permeado inclusive la academia. Cuando hablo con personas que pasaron por EAFIT y otras escuelas de finanzas y negocios es claro que esta es su visión del mundo, y es también la explicación que dan al desempleo y la crisis económica. Frecuentemente empatan la idea con la ineficiencia del estado y la eficacia de la mano invisible. Un golazo del sistema.

Amigos... que no les laven el cerebro. Aunque el argumento parezca lógico y persuasivo, la mejor evidencia hoy disponible en macroeconomía no apoya esta visión, sino que apunta en la dirección opuesta (Piketty, 2014; Stiglitz, 2002). Más inversión social es más empleo y más productividad.

La gloria que Estados Unidos y algunos países de Europa aún gozan, viene de sus políticas tributarias de la posguerra WW2 (Figura 1). El sueño americano era posible en ese entonces, pero ahora no lo es, porque se está volviendo a la concentración del capital de las sociedades históricamente más inequitativas, como la de Londres en 1910 (Figuras 2, 3). Las crisis económicas son efectos de las políticas más concentradoras de capital e ingresos, o "extractivas" (Acemoglu & Robinson, 2012).

Smith, en su vasta comprensión de las dinámicas del mercado, asumía que había unas "reglas del juego" para que su modelo funcionara. La realidad es que el humano, guiado por la codicia y avaricia que le son naturales, se ha saltado estas reglas, y no ha creado un mercado que ubique de la manera más perfecta los recursos y el trabajo, sino uno que premia la casta y la suerte por encima del mérito, el saber y el trabajo.

El mercado es más como un ecosistema: para que esté saludable debe haber equilibrios. Debería ser del interés de aquellos en el eslabón superior de la cadena trófica, que a los de niveles inferiores les vaya bien porque si no es así, se mueren de hambre. Cualquier cosa que rompa esos equilibrios desemboca en sangre.

¡Despertemos! Antes los ricos justificaban su posición y poder por medio de la religión. Hoy lo hacen con otro cuento chimbo, pero con menos poesía. 

 

Figura 1

Figura 2

Figura 3

*Estudiante de Nutrición y Dietética de la Universidad de Antioquia. 

 Referencias bibliográficas

Acemoglu, D., & Robinson, J. (2012). Why nations fail? The origins of Power, Prosperity and Poverty. Crown Bussiness. 

Piketty, T. (2014). Capital in the 21st Century. Cambridge: Harvard Uni. 

Stiglitz, J. (2002). Globalization and its Discontents. W.W Norton Company.