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¿Naces, creces, te reproduces, destruyes el planeta y mueres?

Por: Daniel Orlando Montoya López *

 

   

 
 

 

Daniel Orlando Montoya López

Hace unos cuatro mil millones de años inició la vida en el planeta Tierra. Un lugar desolado, los volcanes se imponían en la superficie terrestre, la atmósfera estaba desprovista de oxígeno, llena de dióxido de carbono y vapor de agua, donde la vida, como se conoce actualmente, era imposible. Pero llegó un período en que la temperatura descendió, el vapor de agua se condensó y cayó como lluvia; la distancia del sol permitió conservar el agua en estado líquido, mientras ella formaba caminos para dar vida a su paso.

El dióxido de carbono que inundaba el cielo, fue captado por miles de millones de microorganismos, que lo usaban para formar sus conchas y, al morir, formaron rocas inmensas. Gracias a esos microorganismos este gas desapareció y otra vida se originó. El mundo vegetal, una vida orgánica que heredó la capacidad de las cianobacterias para alimentarse de la energía solar, tomaba igualmente la molécula de agua, la rompía y tomaba el oxígeno contenido en ella. El agua en la tierra siempre es la misma, es un constante pasar de estado líquido, gaseoso, sólido. Todo en el planeta estaba unido, la existencia de uno era consecuente con la existencia del otro. Todo formaba un equilibrio perfecto, por el cual, la vida seguía y seguía creciendo en armonía con el medio ambiente.

Doscientos mil millones de años atrás, apareció el homo sapiens, para gozar de miles de años de transformación planetaria. Hace seis mil millones de años, aproximadamente, el ser humano vivió respetando la naturaleza, utilizando responsablemente lo que esta le ofrecía, de la misma forma en que aún vive una quinta parte de la población mundial, y no había problemas, pues aprendió a adaptarse al cambio. Sin embargo, con la adaptación llegaría la civilización y el deseo insaciable por conquistar la naturaleza y sus recursos.

Con el pasar de los años, el hombre aprendió a cazar y a cultivar alimentos, con el tiempo descubrió cómo aprovechar los recursos naturales cada vez más, sin medir las consecuencias. A partir de la década de 1950 la agricultura en zonas rurales, ya no era competitiva ante la industrialización y al aumento de la población, no daba abasto su producción y, entonces, se difundió el uso de fertilizantes y pesticidas derivados del petróleo, los monocultivos, las semillas modificadas genéticamente, entre muchas cosas, y el conteo regresivo de la vida en la tierra inició y, hasta el día de hoy, no se detiene. En sólo 50 años, con este combustible fósil, la tierra ha sufrido más transformaciones que las ocasionadas por la humanidad desde sus inicios, cambios que terminarán por destruir la vida.

Con la creación, expansión e implantación del término “desarrollo” occidental en todos los rincones del mundo, cada vez fueron peores los daños ocasionados al ecosistema y, de manera consecuente, a los seres humanos. Las más afectadas son las personas con menor capacidad económica, donde el cambio climático golpea fuertemente: sequías, inundaciones, pérdida de cosechas, hambre, enfermedades, en un desequilibrio progresivo que cobra vidas sin piedad.

El desarrollo de unos es la miseria de otros. Que irónico, tal vez no se comprendió el hecho de que, al principio, la vida de uno dependía de la existencia de otro, pero no lo destruía, como se hace ahora. El planeta y la vida contenida en él se están acabando. Si se conocen los daños ocasionados y las acciones que los producen ¿qué espera la humanidad para recapacitar y detener el cambio climático antes de que sea demasiado tarde? Se espera que ocurra lo mismo que sucedió en la Isla de Pascua, a los pascuenses, que explotaron y acabaron todos sus recursos naturales hasta desaparecer.

Los bosques desaparecen por la tala indiscriminada de árboles que tardaron miles de años en crecer, la vida marina se destruye, las especies más grandes se extinguirán en pocos años, pues se están cazando y ellas no alcanzan a reproducirse, el aire se llena de gases de efecto invernadero, estos aumentan la temperatura del planeta, descongelan los glaciares, hay inundaciones, se pierden plantaciones, se producen más gases. El dióxido de carbono inundará nuevamente el aire y, junto con el metano y óxido nitroso harán que la vida en la Tierra sea imposible, otra vez.

Se le da prioridad al desarrollo, se construyen espacios destruyendo otros, se buscan recursos en los lugares más inhóspitos, como por ejemplo la extracción de petróleo de arenas bituminosas mediante procesos de mezcla, calentamiento y decantación; se gastan millones de litros de agua para separar el petróleo de la arena, sin contar el consumo de energía y la polución producida.

¿En qué momento se privilegió la alimentación del ganado sobre la de las personas? Miles de personas mueren de hambre en el mundo, pero la producción de alimentos actual es suficiente para erradicar la misma. 

El ciclo natural de la vida ha sido modificado. Naces, creces, te reproduces, destruyes el planeta y mueres. Cada  generación futura encontrará en peores condiciones el planeta si no se hace algo. Es necesario aprender a ser más responsables, producir cambios individuales que pueden movilizar masas a actuar igual. Hay que recuperar el equilibrio de la vida, puede demorar, pero no hay tiempo para ser indiferentes de la problemática.

¿Qué más es necesario que ocurra para tomar conciencia?  

*Estudiante de octavo semestre del pregrado de Nutrición y Dietética de la Universidad de Antioquia / Seccional Urabá. / Correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.